viernes, 10 de diciembre de 2010

Wonderland.




Hoy, mientras meditaba como contarle mi suspenso a mi madre, me imaginaba en un mundo a parte donde pudiera refugiarme de los problemas cuando quisiera. Donde el tiempo se detuviese. Donde todo fuera posible. Lamentablemente, en unos míseros instantes salí de mi ensoñación. 





 Todos nos refugiamos de una forma u otra en algo cuando lo necesitamos. Algunos leen. Otros se ponen los cascos a máximo volumen. Y hay quienes sueñan despiertos mientras están tumbados en la cama mirando a la nada. Pero en el fondo todos deseamos poseer un mundo sólo para nosotros, al que nadie pueda entrar y ni siquiera sepa de su existencia.

Desde que era pequeña he sentido gran admiración por el cuento de "Alicia en el País de las Maravillas". Siempre quise ser Alicia. Llegar a un mundo donde todo sea al revés. Donde nada tenga sentido. Donde pueda ser libre y hacer lo que me plazca. Pero, al igual que muchos de nosotros esperábamos esa carta que nos llevase a Hogwarts, yo nunca encontré ese mundo.